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Tomás Chernoff, el emprendedor que innova hasta en la Antártida

Del desafío de la pandemia a la Base Marambio: cómo Tomás Chernoff, CEO de Che3D, usa la impresión 3D para resolver problemas reales.

Tomás Chernoff, el emprendedor argentino de la impresión 3D que innova hasta en la Antártida
Tomás Chernoff, CEO de Che3D.Foto: Che3D

Por Che3DPublicado el

Tomás Chernoff es el CEO de Che3D y uno de los referentes de la impresión 3D en la Argentina. Durante la pandemia impulsó la fabricación de máscaras de protección con DAR Máscaras, y hoy su visión llega hasta la Base Marambio, en la Antártida, donde una impresora 3D permite fabricar en el lugar lo que antes requería un vuelo especial. Así lo contó en una entrevista con VíaPaís.

Una historia familiar con la impresión 3D

Tomás sigue los pasos de su padre, Jorge Chernoff, el primero en trabajar con impresión 3D en la Argentina, en 1994. Desde 2011 ayuda a que las personas y las empresas puedan «fabricar sus ideas». Además de dirigir Che3D, es cofundador de DAR Máscaras y socio de Peek Studios.

Su objetivo es aportarle valor al mundo desde la creatividad con esta tecnología. «El límite es la creatividad», repite, y sueña con que el proyecto siga escalando, no en tamaño sino en alcance, para llegar a más personas.

Pandemia e impresión 3D: ¿máscaras o respiradores?

2020 fue un año duro para los emprendedores. Lejos de quedarse quietos, en Che3D se preguntaron cómo innovar para ayudar. «Al trabajar en innovación y estar acostumbrados a ese rol, no hicimos más que lo que sabíamos hacer», explicó Chernoff.

Había dos caminos: respiradores o máscaras. Fabricar respiradores era peligroso por su complejidad y por las certificaciones que requieren, así que eligieron prevenir el contagio con máscaras de mayor cobertura. El diseño debía cumplir tres condiciones:

  • Rapidez: poder fabricarse a gran velocidad, porque la demanda era alta.
  • Comodidad: quienes más la usarían la llevarían puesta durante muchas horas.
  • Cobertura: impedir el contacto con las microgotas que se proyectan al hablar.

Con el diseño listo, apoyaron al Ministerio de Salud de la Ciudad de Buenos Aires con 50.000 unidades y, junto a Briefing 360, crearon DAR Máscaras, que protegieron a cientos de miles de personas: trabajadores de la industria, clientes de farmacias y de cadenas de supermercados, entre otros.

¿Cualquiera puede usar una impresora 3D?

La respuesta de Chernoff es contundente: sí. Alienta a las personas a usar esta tecnología para resolver cosas simples de la vida cotidiana. «Lo más importante es la motivación», remarcó, y aseguró que el uso de la impresora y del software es simple. Antes estos equipos eran caros y difíciles de conseguir; hoy hay impresoras desde 200 o 300 dólares.

La impresión 3D llega a la Base Marambio

La impresión 3D llegó a la Base Marambio, en la Antártida, para mejorar la calidad de vida de quienes viven allí y resolver problemas cotidianos de forma más rápida y precisa. Chernoff recordó que hace unos años se envió una impresora 3D al espacio con el mismo objetivo: solucionar problemas, innovar y mejorar el día a día.

«Con un repositorio virtual y una impresora 3D, fabricás lo que necesitás en el momento.»

En un lugar tan aislado, la logística implica un vuelo especial y gastos extra que, con la impresora en el lugar, se evitan. Para Chernoff, la innovación está en la cabeza: «Es una tecnología tan poderosa que, dependiendo de tu capacidad creativa, podés crear cualquier cosa».

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Preguntas frecuentes

¿Quién es Tomás Chernoff?

Es el CEO de Che3D, cofundador de DAR Máscaras y socio de Peek Studios. Trabaja con impresión 3D desde 2011, siguiendo los pasos de su padre, Jorge Chernoff, pionero de la impresión 3D en la Argentina desde 1994.

¿Por qué llevar una impresora 3D a la Base Marambio?

En la Antártida cualquier repuesto implica un vuelo especial y costos extra. Con una impresora 3D y un repositorio de archivos digitales se puede fabricar en el lugar lo que se necesita, de forma más rápida y precisa.

¿Es difícil usar una impresora 3D?

Según Chernoff, no: el uso de la impresora y del software es simple, y hoy existen equipos desde 200 o 300 dólares. Lo más importante es la motivación para crear.

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